Viernes, 20 de Julio de 2018

21:00 h. Casa Hermandad.

Viernes, 10 de Agosto de 2018

21:00 h. Casa Hermandad.

Viernes, 24 de Agosto de 2018

21:00 h. Casa Hermandad.

Sábado, 13 de Octubre de 2018

Salida de Valdepeñas 07:30 h. Salida desde Sevilla 02:00 h.

Sábado, 03 de Noviembre de 2018

Salida de Valdepeñas 07:30 h. Salida desde Sevilla 02:00 h.

Domingo, 04 de Noviembre de 2018

Salida de Valdepeñas 07:30 h. Salida desde Sevilla 02:00 h.

Lunes, 05 de Noviembre de 2018

Salida de Valdepeñas 07:30 h. Salida desde Sevilla 02:00 h.

Martes, 06 de Noviembre de 2018

Salida de Valdepeñas 07:30 h. Salida desde Sevilla 02:00 h.

1. Nacimiento
2. Llegada de las Tallas
3. Primera Salida
4. Evolución de la Hermandad
5. Destrucción de Imágenes
6. La última mitad del siglo XX
7. Siglo XXI Presente de la Hermandad

1. NACIMIENTO.
La Hermandad nace en la antigua capilla de San Andrés, edificada por la Comunidad de Predicadores de la Compañía de Jesús. Esta capilla fue consagrada al culto en 1611, bajo la advocación de San Andrés. En esta capilla se veneraban las imágenes del citado Santo Apóstol, la Inmaculada Concepción, Ntra. Sra. del Rosario, además de los Sagrados Corazones de Jesús y de María y la imagen de San Antonio Abad. Asimismo en un colateral de la capilla había un antiguo lienzo de proporcionadas dimensiones con la imagen de un Cristo crucificado. Como quiera que la pequeña comunidad de Jesuitas, en su labor de apostolado, predicaba sobre las obras de misericordia, los feligreses tomaron ésta como advocación para la imagen de ese Cristo del lienzo que tanta devoción despertaba entre lo pocos vecinos que por entonces vivían cerca de la ermita.

En los primeros años del siglo XVIII el culto hacia la imagen del Crucificado va creciendo, así como, también crece la intención, cada vez más latente en los vecinos y religiosos, de constituir una Cofradía. Así, se forma la Hermandad en Noviembre de 1715, siendo aprobadas sus primeras ordenanzas por el Arzobispado de Toledo el 19 de junio de 1716, bajo la denominación de Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia. Sus fundadores y primeros Hermanos Mayores fueron D. Francisco de la Torre y D. Manuel Barreda de la Fuente.

Se instituyó su Función principal en los primeros días de agosto, el domingo de la Octava de la Festividad de la Transfiguración del Señor (posteriormente, a finales del siglo XIX, la Función principal se trasladó al último domingo de Agosto, debido al nacimiento de la Feria de Agosto en los primeros días de este mes).


2. LA LLEGADA DE LA TALLAS DE NUESTROS TITULARES A LA HERMANDAD.
En 1717, se llevaron a cabo varias reparaciones en el interior de la capilla, como así lo atestigua las donaciones realizadas por Dª. Isabel Sánchez- Cano, D. Juan Chico, Dª. Apolonia Ruiz-Caro del Campo, Dª. María Muñoz Minués y Dª. Catalina Fernández- Madrid Noguerón, entre otros, que aportaron distintas donaciones para reparar la ermita, restaurar el retablo del altar mayor de la capilla, así como adquirir la primera talla del Santísimo Cristo de la Misericordia (1723) y recibir, en 1725, una talla de Ntra. Sra. María Santísima (talla actual de María Santísima de la Palma) para que fuera colocada en el altar mayor junto al Santísimo Cristo de la Misericordia e incorporándola desde entonces a los Cultos anuales por parte de nuestra Hermandad.

De todos estos datos se encuentra constancia en el Archivo Parroquial de la Asunción, pues fueron donaciones realizadas a la Hermandad para que fueran administradas según estimase oportuno nuestra Cofradía.


3. LA PRIMERA SALIDA PROCESIONAL.
Pasaron los años, aumentando notablemente el culto al Santísimo Cristo de la Misericordia así como a la imagen de la Stma. Virgen, recibiendo así las primeras muestras de fervor por parte de los fieles que se acercaban a nuestras Sagradas Imágenes a rezar ante Ellos y a solicitar sus fervorosas plegarias.

Como consecuencia de ello, nuestra Hermandad constituida por entonces como Esclavitud y Cofradía solicitó al Arzobispado de Toledo la autorización para realizar un Jubileo Extraordinario que incluía la procesión de nuestros dos titulares. Confirmado el permiso por parte de la Autoridad Eclesiástica, la referida primera salida de nuestros dos titulares se efectuó en el año 1788. Se inició esta procesión extraordinaria en las puertas de la ermita, que ya por entonces recibía el nombre de ermita del Stmo. Cristo de la Misericordia, para seguidamente pasar por delante de la fachada del hospital contiguo a la capilla, para que nuestras Sagradas Imágenes llevasen con su presencia el consuelo a los enfermos, que desde la ventana los contemplaban (actualmente la Hermandad sigue manteniendo la tradición de procesionar delante del edificio del Hospital, actual Centro de Servicios Sociales, donde los pasos se arrían para la meditación por unos instantes de los hermanos de nuestra Hermandad en recuerdo de los enfermos del viejo hospital).


4. LA EVOLUCIÓN DE LA HERMANDAD VINCULADA A SUS FINES HISTÓRICOS. SIGLO XIX.
Indudablemente, la larga historia de nuestra Hermandad nos corrobora su incesante labor de caridad pues entre sus fines siempre estuvieron la atención religiosa al Hospital contiguo a nuestra capilla, así como el mantenimiento y atención religiosa del Cementerio que se instaló tras nuestra vieja capilla.

Así, tras la marcha de los Jesuitas de Valdepeñas en el año 1767 por el Real Decreto de supresión de los Jesuitas en España que firmó el rey Carlos III, el Ayuntamiento de nuestra ciudad consigue, gracias a donaciones y legados, que nuestra ermita del Santísimo Cristo de la Misericordia sea utilizada como capilla del nuevo Cementerio Municipal que por Orden del Rey fue bendecido en el año 1787, con el nombre de nuestro Amantísimo Titular por encontrarse unido a su ermita. Con este incentivo y con el paso de los años, lentamente aquella pequeña capilla en medio del campo se integra cada vez más en el casco urbano. Contigua a nuestra capilla se construye unas casas en una nueva calle que llaman Andrés Megía (actual calle Manuel León).

En el año 1797, se inaugura un Hospital que ya existía en la calle del Buen Suceso pero, que debido a sus pequeñas dimensiones decide trasladarse a las casas contiguas a nuestra ermita del Stmo. Cristo de la Misericordia.

Tomaron posesión como responsables del citado hospital la Comunidad de Frailes Mínimos de los enfermos pobres, conocidos popularmente como los P.P. Obregones. Durante la estancia de la comunidad de P.P. Obregones en el hospital, utilizaron para su uso y retiro espiritual la ermita del Stmo. Cristo de la Misericordia, como capilla del hospital así como del cementerio municipal. Uno de los peores momentos se vivieron en los años 1808 y 1809 dentro de la Invasión Francesa cuando la actividad religiosa de la capilla fue suspendida temporalmente permitiéndose únicamente el rezo, la oración y las suplicas a las imágenes del Stmo. Cristo y de la Stma. Virgen.

La labor de los P.P. Obregones en el hospital concluyó con la desamortización de Mendizábal en los años 1835-36, cuando se incautaron los bienes y fiscalidades del Hospital así como de nuestra Hermandad, tal y como ocurrió con todas estas asociaciones religiosas en nuestro país.

Tras un largo vacío de años y desatención del hospital contiguo a nuestra ermita, donde se vivieron momentos tan difíciles como el brote de cólera que sufrió nuestra ciudad en el año 1855, con cerca de 700 muertos, lo que obligó a construir un nuevo cementerio en el camino de Almagro, llegan a Valdepeñas en el año 1886 la Orden de religiosas denominadas Franciscanas de la Purísima, con destino al hospital, ya de propiedad municipal, que se hallaba desatendido en estado ruinoso. Con estas religiosas viene la fundadora de esta institución, Sor Paula de Jesús.

Entre sus primeras actuaciones destaca el permiso que solicitó para comunicar el hospital con el coro de nuestra ermita con el fin de utilizarlo como capilla de la comunidad de religiosas, escuchando misa diariamente desde ese lugar a partir de 1894.

Así mismo, desde su llegada a nuestra capilla, las religiosas mostraron una enorme devoción por la imagen de Ntra. Señora, convirtiéndose pronto en las sacristanas de la capilla y las encargadas de vestir la hechura de nuestra dolorosa.

Coetáneamente a la reapertura del hospital, la Hermandad va retomando su vida interna después de unos años de poca actividad por los motivos reseñados anteriormente.

Es D. Manuel León, insigne Hermano Mayor de nuestra corporación penitencial, quién en el año 1889 retoma la actividad de la Hermandad.


5. SIGLO XX: LA GUERRA CIVIL Y LA DESTRUCCIÓN DE LAS SAGRADAS IMÁGENES DE NUESTROS TITULARES.
La Hermandad, así como las religiosas del hospital contiguo, son testigos de los grandes cambios que ocurren en nuestro país en los años previos al inicio de la guerra civil. Tras estallar la guerra en el año 1936 mucho patrimonio histórico y artístico religioso es destruido. Así, nuestra Iglesia (ya instituida como Iglesia Parroquial desde 1904, aunque sin tomar funciones como tal hasta mediados del siglo XX) es saqueada, quemándose su rico retablo barroco y muchas de las imágenes que había en su interior.

Por entonces sólo quedaban dos religiosas en el hospital contiguo, Sor Cándida y Sor Querubina, que fueron protegidas de los continuos ataques y persecuciones por nuestro Hermano Mayor por aquellos años, D. Ignacio Morales Caravantes, que a su vez era médico del citado hospital.

Así, tras presenciar la quema de la imagen del Santísimo Cristo, Sor Querubina, aún poniendo en riesgo su vida, logró llegar hasta la imagen de la Santísima Virgen, que había sido golpeada en la cabeza con la culata de un fusil. Aprovechando un descuido de los milicianos, pudo coger la imagen de nuestra dolorosa y esconderla en la carbonera del hospital durante tres años, donde permaneció escondida durante todo el periodo bélico.

Una vez terminada la guerra, la Hermandad se reorganiza. Sor Querubina junto con el Hermano Mayor de nuestra Hermandad, D. Ignacio Morales Caravantes, colocaron la imagen de la Virgen en una sala del hospital , donde se situó una capilla privada hasta que se pudiera adecentar de nuevo al culto la Iglesia del Stmo. Cristo de la Misericordia. Un año más tarde, en 1941, una vez que la Hermandad adquirió la actual talla del Stmo. Cristo de la Misericordia (tercera talla encargada al imaginero madrileño D. Tomás Parés) y restaurada la Santísima Virgen, (momento en el cual cambia sus manos unidas originales por otras abiertas), nuestros dos titulares volvieron a procesionar por las calles de Valdepeñas en la noche del Jueves Santo.


6. LA ÚLTIMA MITAD DEL SIGLO XX EN EL SENO DE NUESTRA HERMANDAD
En 1948, siendo Hermano Mayor, D. Martín Maroto Maroto, la Hermandad cambia su fisonomía para adquirir cinco pasos de la Escuela de Olot: Entrada en Jerusalén (como resultado de la deuda con un particular), Coronación de Espinas, Flagelación Sentencia y Resucitado, así como también procesiona una imagen de Jesús Nazareno perteneciente a una familia particular. Todos estos pasos procesionan en la noche del Jueves Santo, junto con el Stmo. Cristo y la Stma. Virgen, excepto la Entrada en Jerusalén que procesiona el Domingo de Ramos (debido a la desaparición de la Pro Hermandad de la Entrada en Jerusalén, la Hermandad se hace cargo de la citada procesión) y la del Resucitado que procesiona el Domingo de Resurrección.

En 1957, un grupo de mujeres de Acción Católica decide solicitar a la Hermandad la cesión temporal de la imagen de la Stma. Virgen para la creación de una nueva Hermandad, procesionando de la misma manera que hasta entonces. A la nueva Hermandad se contribuyó con una donación de 1.500 pesetas y la corona de la Stma. Virgen.

En 1970, la referida nueva Hermandad de Ntra. Señora de la Soledad decide adquirir una nueva talla en propiedad, devolviendo a nuestra Hermandad la talla primitiva de la Stma. Virgen. Como consecuencia de ello, el cambio de talla provocó que nuestra Hermandad perdiera la advocación de la Santísima Virgen que durante siglos habíamos florecido y mantenido. De la misma manera, la talla primitiva de la Stma. Virgen no pudo ser procesionada desde entonces debido a que la otra Hermandad ya había ocupado ese lugar con otra imagen.

Es en 1984, cuando se inaugura la nueva Iglesia Parroquial construida a espaldas de la histórica capilla del Stmo. Cristo, se vive uno de los momento más tristes para nuestra corporación penitencial. Siguiendo las directrices marcadas por el Concilio Vaticano II, casi todas las imágenes de la vieja capilla son expulsadas de la nueva Iglesia, a excepción de la imagen de nuestro titular, el Santísimo Cristo de la Misericordia. Por tanto, la imagen de la Stma. Virgen, talla más antigua y de gran valor artístico en nuestra ciudad, tras 259 años de Culto en su capilla, se quedó sin poder recibir culto público.

Ante esta situación la Hermandad encargó su cuidado a nuestra hermana, Dª. Vicenta Martínez, enfermera del hospital contiguo y que conocía la enorme devoción mostrada desde tiempo inmemorial por todos los trabajadores y enfermos del hospital hacia la talla de la Stma. Virgen.

Viendo la imposibilidad de recuperar el Culto y procesión de la Santísima Virgen junto al Santísimo Cristo de la Misericordia, la Hermandad decidió empezar a procesionarla el Domingo de Ramos junto al paso de la Entrada en Jerusalén, atribuyéndole la advocación de Palma.

En esta misma década son cedidos en propiedad los pasos de la Coronación de Espinas a la Hermandad de Ntro. Padre Jesús Cautivo y el paso del Resucitado a la Hermandad de la Virgen de la Cabeza, ambas de Valdepeñas


7. SIGLO XXI: PRESENTE DE LA HERMANDAD.
Tras las dificultades de los últimos años del siglo XX y gracias al empuje que supuso el nacimiento de los hermanos costaleros en la década de los 90, bajo la encomiable labor del Capataz Honorario y Perpetuo de nuestra Cofradía, D. Rafael Pérez González; tras dos años de trabajo, en el año 2006, la Hermandad solicita al Obispado de Ciudad Real la remodelación de sus Reglas, para adecuarlas a la realidad actual y a la Historia de la propia Cofradía. En base a éstas, se aprueba la Co-Titularidad de nuestros dos Titulares, el Santísimo Cristo de la Misericordia y María Santísima de la Palma, estableciéndose la Estación de Penitencia de la Hermandad en la noche del Jueves Santo procesionando únicamente a los dos Sagrados Titulares. La Hermandad pasa a denominarse Antigua, Humilde, Fervorosa y Piadosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Misericordia y María Santísima de la Palma.

Paralelamente, y tras dos décadas sin poder venerar cultualmente la imagen de la Stma. Virgen (únicamente se podía contemplar la imagen durante las Salidas Procesionales de nuestra Hermandad en Semana Santa), la Hermandad aprobó la reposición al Culto público de la imagen de María Santísima de la Palma, en un Oratorio que lleva su nombre, instalado en el corazón de nuestro barrio, promoviendo con ello de nuevo la realización de Cultos, Rosarios, Besamanos y demás actos cultuales en torno a la talla de Ntra. Sra. en el seno de nuestra Hermandad. Desde el último trimestre de 2009, la imagen de María Santísima de la Palma se encuentra al culto en un Oratorio ubicado en la Antigua Iglesia del Santo Cristo de la Misericordia, la capilla que dio origen a nuestra Cofradía.

Durante 2007 y 2008 se realizaron las gestiones oportunas para dejar de procesionar el paso de la Entrada en Jerusalén (que fue asumido por otras Hermandades de la ciudad), la modificación del día de salida de la Hermandad de la Soledad (que hasta entonces compartía día y recorrido), y el fin del periodo procesional de los dos pasos de Olot heredados en el tiempo, la Flagelación y la Sentencia.

Para ello, se firmó un acuerdo con la Hermandad de la Soledad cuya vigencia expira en 2012 para establecer su día definitivo de salida distinto al de Jueves Santo así como la modificación de sus Estatutos, y se aprobaron las cesiones de los pasos de la Entrada en Jerusalén a la Agrupación de Hermandades de Valdepeñas, el de la Flagelación a la Hdad. De la Resurrección de La Rinconada y el de la Sentencia a la Hdad. De la Sentencia de Talavera de la Reina, todos ellos con un periodo de 20 años revisables y ampliables en el momento de la expiración de ese periodo de tiempo. Todo ello con el beneplácito del entonces Párroco y Consiliario, D. Manuel Infante, del Vicario, D. Miguel Esparza y de nuestro Obispo y pastor, D. Antonio Algora.